Vivir en la NHL con una actitud siempre optimista puede ser peligroso. Demasiadas victorias morales se traducen en una temporada desperdiciada. Sin embargo, reaccionar de forma exagerada también puede complicar las cosas. La clave está en una perspectiva equilibrada.
Jugadores, entrenadores y directivos deben autoevaluarse constantemente. Es fundamental. Potenciar lo bueno y corregir lo malo. Una temporada de la NHL es como un organismo vivo que necesita los cuidados necesarios para clasificar a los playoffs. Las victorias y las derrotas deben analizarse con la misma rigurosidad. Algunas derrotas implican un mejor desempeño que algunas victorias. La forma en que un equipo ejecuta su plan de juego y cumple con sus estándares puede ser más reveladora que el marcador final de un partido individual a la hora de evaluar la eficiencia general del grupo. Si se hacen las cosas bien con la frecuencia necesaria, las victorias llegarán por sí solas.
La derrota del viernes por 4-3 ante los Anaheim Ducks reveló una fórmula para el éxito de los Vegas Golden Knights. El partido del viernes, que se desarrolló en dos partes bien diferenciadas, puede servir de ejemplo. El primer periodo fue prácticamente un duelo, con los Ducks anotando al final para ponerse 1-0 arriba. En los primeros 10 minutos del segundo periodo, los Golden Knights cometieron numerosos errores que permitieron a Anaheim marcar tres goles más para ampliar la ventaja a 4-0.
La segunda mitad del segundo periodo y el tercer tiempo fueron dominados por completo por el VGK, y un ejemplo de cómo este equipo puede doblegar al rival a su voluntad.


















