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La noche del martes tuvo un sabor agridulce para los Islanders. Luego de ser vapuleados 6-1 por los Panthers y perder cuatro juegos seguidos por primera vez en casi dos años, Nueva York finalmente podrá volver a casa.

Hasta la fecha, el equipo de Long Island ha disputado todos sus partidos en calidad de visitante. Como parte de ello, el club ha recorrido 12 ciudades, pasado por cuatro zonas horarias y visitado dos países en una gira récord de 13 partidos que finalmente llega a su final, tras dejar una marca de 5-6-2.
Casi seis semanas después de haberse iniciado la actual temporada, el equipo neoyorquino disputará su primer juego como local este sábado 20 de noviembre a las siete de la noche (hora del este), cuando reciban a los Calgary Flames, para inaugurar el UBS Arena.

La seguidilla de 13 juegos en la ruta para comenzar un torneo, superó el récord impuesto por San José el año pasado, cuando iniciaron la campaña con 12 encuentros fuera de casa. Antes de los Sharks, la marca era de nueve partidos (Rangers, 2013-2014; Devils, 2007-2008; Hurricanes, 1999-2000; Quebec Nordiques, 1980-1981)
Además, estos 13 juegos consecutivos fuera de casa representan la segunda racha más larga en cualquier punto de una temporada en la historia de la NHL, superados únicamente por una gira de 14 compromisos que tuvieron los Canucks en 2009-2010, que incluyó la pausa por los Juegos Olímpicos.
El regreso a casa no puede llegar en un mejor momento para el equipo, que estrenará su nueva arena con la necesidad de ganar. Y es que por primera vez, desde febrero de 2020, Nueva York pierde cuatro encuentros seguidos, en los que cayeron con un marcador combinado de 19-4. Se ubican en el foso de la División Metropolitana y en la 14ta posición en la Conferencia del Este, superando únicamente a Montreal y a Ottawa.
"Se convirtió en una pesadilla al final", confesó el coach de los Islanders, Barry Trotz tras la derrota ante Florida, siendo la primera vez, desde que tomó las riendas del club, en la que su equipo permite cuatro goles en el período inicial de un juego. "No vemos la hora de regresar. Estrenamos el estadio. Esperemos que eso nos dé más energía, un nuevo enfoque, o lo que sea".

En los dos juegos en el año que tienen ante los Panthers, los Islanders han caído con un marcador combinado de 11-2. Sin embargo, no volverán a enfrentarlos hasta el 19 de abril del 2022.
Historial reciente y favorable
Curiosamente, el año pasado tuvieron el mismo récord de 5-6-2 en sus primeros 13 juegos por la carretera en la temporada. Pese a un comienzo lento de campaña, Nueva York alcanzó las semifinales por segunda temporada consecutiva.
En esa ocasión, los Islanders fueron uno de los mejores equipos en casa en la NHL, al terminar con registro de 21-4-3, siendo esa la receta del éxito para compensar un récord negativo por la carretera. Ahora, el club tendrá la oportunidad de demostrar algo similar, al jugar la mayoría de sus partidos restantes en el UBS Arena, comenzando con los próximos cuatro duelos, en los que se medirán a los Flames, Maple Leafs, Rangers y Penguins, respectivamente.
"Definitivamente estamos molestos por cómo estamos jugando. Nosotros le ponemos mucho orgullo al estilo en el que patinamos", confesó Casey Cizikas. "No es fácil y estaremos un tiempo molestos por esta derrota ante Florida, pero volveremos a casa y nos prepararemos para la inauguración. Llegó el momento de elevar nuestro juego. Es la única manera de salir de esto, jugando duro".

Conociendo el nuevo recinto
En su intento por salir del bache, los Islanders tendrán de escenario un estadio hecho a su medida, que cuenta con una tecnología de última generación.
El UBS Arena fue creado con un diseño que tomó en cuenta la opinión de Lou Lamoriello, Gerente General del Año 2020 y Barry Trotz, Coach del Año del 2019. Es el único recinto en el área de Nueva York que fue creado para el hockey y además, cuenta con la pizarra más grande del estado, con dos niveles de resolución.
Tiene un vestuario y campus para jugadores de 23 mil pies cuadrados. La capacidad máxima es de 17,250 aficionados, quienes no se perderán un segundo de acción, debido al diseño de la parte interna del estadio, que permite seguir viendo hacia el pabellón.
Sólo falta ubicar un buen producto en el hielo. A ese mismo equipo que ha estado tan cerca de la Final de la Stanley Cup en los últimos dos años.