kings_040920

La historia de la National Hockey League es una de las más convincentes de los principales deportes profesionales. Cada semana, NHL.com/es te lleva al interior de la fundación y evolución de la liga, con episodios puntuales. Esta entrega, sirve para recordar una de las remontadas más impresionantes de todos los tiempos.

Han pasado 40 años de uno de los partidos de postemporada con mayor significado en la ciudad de Los Ángeles, conocido como "El Milagro de Manchester". La noche del 10 de abril de 1982 será recordada por los aficionados de los Kings gracias a un inolvidable tercer período y un tiempo extra, en el que el nombre de Daryl Evans prevaleció por todo lo alto, incluso por encima de leyendas como Wayne Gretzky y Mark Messier.
El contexto a esta historia no deja de ser sorprendente.
Destinados a romper pronósticos
Los Angeles Kings llegaron a los playoffs de la temporada 1981-82, con la peor marca de los equipos clasificados; 63 puntos (24 triunfos, 41 derrotas y 15 decisiones en tiempo extra), además anotaron la menor cantidad de goles, con un total de 314, siete menos que el promedio de la liga, registrado en 321 tantos.
Sin embargo, la postemporada fue totalmente diferente y a pesar de enfrentar a un equipo lleno de futuras leyendas, como lo eran aquellos Edmonton Oilers, los Kings, se apoyaron en la experiencia de su famosa línea conocida como la "Triple Corona", en la que Charlie Simmer, Marcel Dionne y Dave Taylor, habían hecho historia el año anterior, al ser los primeros compañeros de equipo en superar los 100 puntos, en una misma campaña.

Dionne Taylor Simmer 1981 ASG

El cambio de los Kings fue de 180 grados, especialmente en la ofensiva y así lo demostraron en el primer juego de aquella serie, en el que el equipo californiano aprovechó los descuidos de Edmonton para superar una desventaja de 4-1 y marcar en cuatro ocasiones de forma consecutiva, tomando la ventaja en medio de una batalla de goles, la cual finalizó con el triunfo para Los Angeles, con marcador de 10-8.
Los Oilers ganarían el segundo encuentro gracias al gol de Wayne Gretzky en el tiempo extra y, de esa forma, la serie, empatada 1-1, llegó a Hollywood, donde un verdadero guion cinematográfico sería escrito.

Gretzky

Camino inesperado a la gloria
Inspirados por su victoria en el juego 2, los Oilers explotaron al ataque y al final del segundo período contaban con ventaja de 5-0. En medio de abucheos, los Kings salieron del hielo rumbo a los vestidores, donde el entrenador, Don Perry, (quien había reemplazado al timonel anterior, Parker MacDonald en enero de esa misma temporada de 1982) esperaba a sus jugadores con una mirada intensa y un silencio notable, todo ello como preámbulo a un desenlace memorable.
Lo que sucedió en el tercer período fue sencillamente espectacular. Los Kings no permitieron más goles y Jay Wells terminó con la sequía del equipo local, marcando el primer tanto para los anfitriones. Para ese momento, la anotación de Wells, no representaba casi nada, desde la perspectiva de los Oilers, pero ése, no era el pensamiento del equipo de Los Angeles.
Para los Kings, el gol de Jay Wells encendió la chispa y recordó las palabras de su entrenador: Faltan 20 minutos. Inspirados y convencidos, el equipo continuó respondiendo con los tantos de Doug Smith, Charlie Simmer y Mark Hardy para colocar el marcador 5-4.

Miracle-on-Manchester-Daryl-Evans-Shot

Con los 16 mil espectadores colocados de pie, apoyando a sus amados Kings, el entrenador Don Perry, decidió retirar a su portero, para tener ventaja de dos jugadores sobre la pista, todo esto, debido a que los Oilers sufrieron la penalidad de su delantero Garry Unger (ex jugador de los Kings), quien dejó a su equipo con uno menos por los últimos cinco minutos del encuentro. En los segundos finales, Steve Bozek castigó un rebote del portero Grant Fuhr y mandó el disco al fondo de la red para igualar el partido 5-5.
Alegría desbordante en el recinto, los mismos aficionados que, 20 minutos antes habían abucheado a los jugadores, ahora lloraban de alegría, se abrazaban y soñaban con lo mejor. Fue entonces cuando en la pausa, antes de iniciar el tiempo extra, Daryl Evans comenzó a animar a sus compañeros con palabras de confianza antes de arrancar la prórroga.
El destino se encargó de colocar a Evans como héroe en el tiempo extra, cuando dentro del círculo en la zona defensiva de los Oilers, donde el ala izquierda sacó un fuerte remate, tras un disco suelto y allí, finalmente, los Kings completaron la milagrosa remontada; triunfo de 6-5, recordando que, en el deporte, nada está escrito.
El partido pasó a la historia y hoy en día se le conoce a este clásico como el "Milagro de Manchester", debido a que, el Great Western Forum, la antigua casa de los Kings, se ubicaba en la avenida Manchester, en el suburbio de Inglewood, California.
La remontada, se mantiene como la más grande de todos los tiempos en los Playoffs de la Stanley Cup y hasta la fecha, se recuerdan los nombres de aquellos jugadores, no sólo el del integrante del Salón de la Fama, Marcel Dionne y sus compañeros de línea; Simmer y Taylor, sino de todos los que protagonizaron aquella increíble proeza.
Actualmente, Daryl Evans, trabaja como comentarista de radio para los LA Kings, por lo que su nombre se escucha de forma diaria. No obstante, su huella más grande, la dejo el 10 de abril de 1982, cuando marcó el gol ganador en aquella milagrosa remontada, siendo la única vez en su carrera, en la que logró anotar en el tiempo extra de un partido de postemporada.