Con los 16 mil espectadores colocados de pie, apoyando a sus amados Kings, el entrenador Don Perry, decidió retirar a su portero, para tener ventaja de dos jugadores sobre la pista, todo esto, debido a que los Oilers sufrieron la penalidad de su delantero Garry Unger (ex jugador de los Kings), quien dejó a su equipo con uno menos por los últimos cinco minutos del encuentro. En los segundos finales, Steve Bozek castigó un rebote del portero Grant Fuhr y mandó el disco al fondo de la red para igualar el partido 5-5.
Alegría desbordante en el recinto, los mismos aficionados que, 20 minutos antes habían abucheado a los jugadores, ahora lloraban de alegría, se abrazaban y soñaban con lo mejor. Fue entonces cuando en la pausa, antes de iniciar el tiempo extra, Daryl Evans comenzó a animar a sus compañeros con palabras de confianza antes de arrancar la prórroga.
El destino se encargó de colocar a Evans como héroe en el tiempo extra, cuando dentro del círculo en la zona defensiva de los Oilers, donde el ala izquierda sacó un fuerte remate, tras un disco suelto y allí, finalmente, los Kings completaron la milagrosa remontada; triunfo de 6-5, recordando que, en el deporte, nada está escrito.
El partido pasó a la historia y hoy en día se le conoce a este clásico como el "Milagro de Manchester", debido a que, el Great Western Forum, la antigua casa de los Kings, se ubicaba en la avenida Manchester, en el suburbio de Inglewood, California.
La remontada, se mantiene como la más grande de todos los tiempos en los Playoffs de la Stanley Cup y hasta la fecha, se recuerdan los nombres de aquellos jugadores, no sólo el del integrante del Salón de la Fama, Marcel Dionne y sus compañeros de línea; Simmer y Taylor, sino de todos los que protagonizaron aquella increíble proeza.
Actualmente, Daryl Evans, trabaja como comentarista de radio para los LA Kings, por lo que su nombre se escucha de forma diaria. No obstante, su huella más grande, la dejo el 10 de abril de 1982, cuando marcó el gol ganador en aquella milagrosa remontada, siendo la única vez en su carrera, en la que logró anotar en el tiempo extra de un partido de postemporada.